Te vas a sentar a comer en el trabajo, llevas una saludable comida de tu casa, sacas el tupper , destapas una esquina para que no explote y lo metes al microondas para calentarlo. Es la hora de darle de comer a tu bebé, te has esmerado en prepararle papillas nutritivas y sin conservadores. Para que sea perfecta, solo basta calentarla un poco en el microondas y listo. Vas a tomar un refresco, decides que sea de lata para que esté frío y que sea de dieta para que no engordes. Pones unas monedas en la máquina y cae tu refresco. Lo abres con cuidado para que no explote y lo empiezas a beber con satisfacción. Exclamas: “Aaahhh!” Estas tres actividades habituales tienen algo en común, nos exponen a sustancias llamadas disruptores endocrinos, algo que suena mal y cuyas consecuencias pueden ser peores. La Unión Europea define un producto químico causante de trastornos endocrinos como una “sustancia exógena que causa efectos adversos a la salud en un organismo intacto ...