Actúa como antioxidante y protege las mucosas. Presente en fresas, grosellas, cítricos, kiwi, verduras, hortalizas, hígado y riñón. Función de vitamina C Actúa como un potente antioxidante para mantener el estado reducido de los iones, hierro y cobre. Tiene un papel importante en la síntesis de colágeno, en la cicatrización de las heridas, en la función inmune y en la síntesis de neurotransmisores. Potencia la absorción intestinal de hierro no ligado al grupo Hemo (hierro de los alimentos de origen vegetal). Interviene en la formación del tejido conjuntivo y en la regulación de la resistencia capilar y ósea. Protege las mucosas. Reduce la susceptibilidad a infecciones. Evita la aparición de la enfermedad del escorbuto (sus síntomas son: debilidad, dolor muscular y articular, y hemorragias espontáneas en las encías y en la piel que tardan en cicatrizar. Fuentes de vitamina C alimentarias Frutas: fresas, grosellas, cítricos (naranja, limón, pomelo), ...